Proyecto Plumilla

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 Bosque de Aridias

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Imanol
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MensajeTema: Bosque de Aridias   Vie Ene 14, 2011 1:13 pm

-¡Bueno! Ya era hora de que llegáramos al bosque... Perdernos mientras salíamos de la ciudad, con esta espada a cuestas que no estoy acostumbrado a llevar, ha sido realmente "pesado"... Qué ironía...

El espadachín se dio cuenta de que estaba hablando solo. Aparentemente nadie le había escuchado, por lo que se paró y tras borrar de su cara una pequeña muestra de indignación, alzó la voz para pedirles que pararan un momento, antes de adentrarse realmente.

-...y es importante que sepamos a lo que nos vamos a enfrentar, para planificar una estrategia... -decía mientras observaba la reacción de cada uno, mirando también a la chica escondida en un arbusto cercano. Mirando para otro lado con resignación le pidió vagamente con la mano que se acercara, cosa que la chica hizo manteniendo los ojos tan abiertos como cuando creía espiarles.

-...así que, en resumen, lo que propongo es que tú -seguía diciendo, sin que nadie le mostrara verdadera atención, mirando a los extraños ojos de Neil- y yo vayamos delante de Helast, dejando siempre el centro libre por nuestro propio bien... -añadió mirando a Helast entrecerrando sus ojos, mientras imaginaba ser atravesado por una lanza de hielo por la espalda- ... y tú... aléjate lo que puedas de cualquier ser vivo, incluidos nosotros... -añadió con cansancio señalando a la muchacha mientras se pasaba la otra mano por la frente-.

"Mi espada no va a perder inercia aunque se entrometa", pensó. No era por una cuestión básica de supervivencia, por valorar antes eliminar al enemigo que proteger a alguien que le seguía sin demostrar ninguna utilidad... Eso ya lo tenía decidido. Tenía decidido que acabaría con la vida de ella, si de eso dependía en algún momento su supervivencia. Al igual que sabía que en el momento no sería capaz de actuar como tenía decidido. No... esa espada realmente pesaba. Tenía miedo de lo que pudiera hacerse a sí mismo, únicamente por eso había avisado a la muchacha.

Por eso y porque no quería querer matar al mago. De vez en cuando, notaba algún tipo de destello que le decía que el corazón de éste lo guiaba adecuadamente. Quizá tenía una venda en los ojos, por una experiencia pasada. Quizá su miocardio intentaba hacer de lazarillo, llevándole por caminos equivocados al sitio correcto; al lugar que emanaba ese olor hacia el que le había enseñado, alguna poderosa fuerza de la naturaleza, a guiar.
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Imanol
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MensajeTema: Re: Bosque de Aridias   Lun Ene 17, 2011 12:55 am

Antes de que la chica pareciera haber comprendido lo que le había dicho Gamma, o que éste hubiera terminado de reflexionar sobre el tema, dos ranas que medían casi un metro sentadas sobre sus ancas habían salido de entre los arbustos. Al ver esto Gamma había decidido echar mano de su espadón, pero no hubo desencajado la espada de los enganches que había adaptado bajo sus hombros cuando percibió un gesto de civilización entre ellas.

Ambas avanzaban, sí, pero no sólo parecía que una se retrasaba un poco, quizá por miedo; no, no cabía duda de que iba susurrando algo intentando mover lo mínimo la boca para que el grupo no lo notara.

-¡Compañero! -soltó la más adelantada, dirigiéndose a Neil- ¡jamás pensé que vería uno más de vosotros! Seguidnos, siempre hay comida y bebida para cualquier desciendente de Yangoss... y quienes él considere de su confianza -añadió sonriendo al resto, en especial a la joven-.

El grupo estaba estupefacto. La joven seguía con los ojos abiertos como platos, Helast miraba con más bien poco interés sin mostrar signos de no ser invidente, Neil no mostraba ni una mínima emoción en sus enormes e impasibles ojos, y Gamma se habría quedado descompuesto por esa desenfadada ruptura del espíritu de la batalla si no hubiera oído su palabra clave, con lo que soltó la empuñadura del espadón y fue empujando al grupo tras las ranas hasta que llegaron a su guarida.

Allí la rana se presentó como Rijo. Su compañera era Floda, y parecía ser la más inteligente de la pareja. Hablaba muy poco y no demasiado alto. Por lo visto, estaban haciendo su paseo matinal cuando observaron a un grupo de humanos. Floda había insistido en huir en silencio, pero su varonil y desenfadado amante se había tomado eso como una oportunidad más en la que tenía que demostrar su valía. Poco después, Rijo confesó que se había acercado a ellos antes de darse cuenta de la presencia de un hermano, como llamaba él a Neil. Rijo trataba con una típica confianza de compañero de barra al ictiántropo. Si la rana no hubiera preguntado el nombre de él, Gamma habría pensado que eran al menos amigos de la infancia.

Para ser sincero consigo mismo, Gamma sabía que les habría dado un buen mandoble cualquiera, así que se compadecía de Floda y la carga que tenía que soportar al amar a alguien tan distinto, con la que empezó a hablar poco a poco hasta que habían acabado solos a un lado de la mesa, con varias botellas de quién sabe qué vacías, contándose en voz baja sus desconsuelos amorosos, las situaciones a vida o muerte en las que se habían visto envueltos por amor, mientras el resto escuchaba las épicas hazañas de Rijo, la rana más rápida de Aridias.
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Giorgo

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MensajeTema: Re: Bosque de Aridias   Lun Ene 17, 2011 5:10 pm

Helast miraba el hogar de las ranas, no era más que una cueva en la que las estalactitas eran tan grandes que actuaban a modo de paredes, las ranas tenían algunos muebles muy rústicos, cosa normal, ya que al fin y al cabo eran seres de escaso intelecto y recursos. Hacía ya media hora que Rijo les estaba dando la tabarra mientras Gamma se bebía hasta la última gota de alcohol presente en la sala. No dejaba de pensar en la posibilidad de que fuera una trampa, si no, ¿por qué alguien te invita a su casa de manera tan imprevista y amable? Sobre todo teniendo en cuenta que él no era el típico viajero amistoso, ni lo aparentaba. Cansado de la situación, se levantó de la mesa y cogió a Rijo del pescuezo, levantándolo en el aire.

- Cuéntame ahora porque estamos aquí, o te mato aquí mismo.

Todos se quedaron quietos y en silencio. Gamma no dijo nada tampoco aunque en su estado le seria difícil saber donde estaba.

-¿Que por que estáis aquí?- dijo una voz en la oscuridad.- Si no me entregáis a las ranas, estáis aquí para morir.

Helast no podía soportar que le amenazaran, y menos un cobarde escondido. Con la mano que tenia libre empezó a cargar una bola de fuego, sin darse cuenta de que al emocionarse apretaba más el cuello de Rijo.

-¿Y si lo hacemos?-dijo mientras extendía el brazo para lanzarla sin esperar la respuesta del individuo.

De repente un chorro azulado impacto con el bazo de Helast congelándolo, haciéndole soltar a la rana del dolor.

- Vuestro destino es morir igualmente- dijo mientras salía de entre las sombras.

Era un Ictiantropo como Neil, aunque parecía más alto, mas fuerte y ligeramente más oscuro. Helast noto que ese individuo no mentía, sus vidas de verdad corrían peligro.
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Imanol
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MensajeTema: Re: Bosque de Aridias   Lun Ene 17, 2011 6:21 pm

-Vaya vaya... otro salmonete...¡hip! -La visión del espadachín no sólo era borrosa, sino que abría y cerraba lentamente los ojos, como cabeceando.- Ya tengo ganas de probar mi nuevo espadón, pero... como eres un pescadito... no sé, no sé...

Gamma estaba simplemente deambulando. Seguía moviendo los labios pero sus palabras habían dejado de oírse, parecía sumido en una especie de trance. El recién llegado, impaciente por acabar con el espadachín, llegó hasta él en un instante. Floda había soltado un suspiro ahogado, temiendo por su reciente amigo, cuando se oyó una carcajada.

La coraza laminada lo había protegido. Al ir bajo sus ropajes, era prácticamente imposible clavar ninguna cosa en las aberturas mientras no fueran descubiertas. El golpe le había resultado más duro de lo que esperaba. Su boca estaba llena de sangre que subía por su esófago. Eso sí, Gamma había aprovechado para sorprender a su enemigo. La empuñadura de una de sus espadas era retirable, dejando al aire un segundo y más corto filo, especialmente útil para recibir golpes que se quedaban a corta distancia. El espadachín se deslizó hacia atrás con facilidad, retorciendo la hoja corta insertada en el abdomen del pescado mientras la sacaba manchada de un líquido violáceo.

-Comienza la temporada de trucha... -dijo tras escupir la sangre de su boca, desenvainando una sola de sus espadas y dejando su punta a dos centímetros del suelo, con los brazos caídos- Ahora, ¡comencemos!

Con esto, se desplazó con velocidad hacia el hombre pez sin levantar su espada hasta estar sus caras a un palmo, momento en que con sorprendente agilidad dibujó una espiral sobre el enemigo con su arma, cerrando los ojos mientras lo hacía para asegurar su capacidad de concentración en un momento tan delicado.

Había terminado la espiral dejando el brazo horizontal, habiéndose separado ya cinco metros del rival. Habían caído dos chorreones de sangre. Uno era bastante mayor que el otro.
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MensajeTema: Re: Bosque de Aridias   Mar Ene 18, 2011 2:48 am

En ese momento el ictiántropo musitó para sí mismo:

-No sabes a quién te enfrentas...-con una sonrisa amplia y jocosa-

Aunque ebrio, el espadachín consiguió escucharle y le respondió:

-Si no me lo dices...-parecía desfallecer en ese momento,pero tomo fuerzas y termino su frase- no lo sabré nunca...

El ictiántropo incorporándose le respondió:

-Soy Wuralásh, señor del hielo.

Todos quedaron sorprendidos al ver que su heridas cicatrizaban mientras terminaba de incorporarse,la sensación de asombro y miedo de las dos ranas no era fácil de disimular,no esperaban que su peor pesadilla se hiciese realidad y menos en este momento.
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MensajeTema: Re: Bosque de Aridias   Mar Ene 18, 2011 3:12 pm

-¿Eres un ictiántropo? - preguntó Helast, a la vez que miraba a Neil, que estaba quieto sin decir nada, observando fijamente al nuevo enemigo.

Wuralásh asintio con la cabeza.

-¿Y cómo eres capaz de hacer magia?- preguntó Helast mientras mostraba su brazo congelado- Tenía entendido que los ictiántropos tenían nulas capacidades mágicas.

-Porque no es magia- respondió Neil-. Tenemos la habilidad natural de enfriar el agua, aunque está prohibido poder congelarla.

-¿Prohibido? Estará prohibido en tu repugnante clan, nosotros los Ictiántropos Nyeusi no tenemos esa clase de cadenas morales -respondió él.

-No has respondido a mi pregunta, merluza presuntuosa- inquirió Helast.

-Él ha cazado a nuestra especie desde que llego aquí. Ha matado a todos, y después...- empezo a decir Floda, pero no pudo terminar la frase sin ponerse a llorar.

-Después se bebe su sangre- terminó Neil.

Todos se quedaron callados mientras Wuralásh se reía a carcajada limpia. Helast comprendió entonces por que Neil estaba tan serio. Los ictiantropos son protectores de los animales acuáticos, no tienen permitido matarlos si no es para comer. Y Helast como hechicero odiaba más aun a este tipo. Odiaba a los magos por su burocracia y su organización, pero esto era mucho peor, un individuo que mata exclusivamente para conseguir mayor poder.... le recordaba a su padre.

(Nota aclaratoria: Esta prohibido congelar el agua en el clan de Neil, por que para hacerlo tienes que matar ciertas especies y beber su sangre u otros ritos prohibidos. En la seccion de Para hablar del rol explicare tambien, diferencias entre magos, hechiceros y demas gente magica.)
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Imanol
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MensajeTema: Re: Bosque de Aridias   Mar Ene 18, 2011 4:32 pm

El espadachín, mientras tanto, no sabía qué hacer. Hacía años que no se enfrentaba a alguien con poderes de regeneración. Estaba intentando recordar qué estrategias había usado las veces que se las había visto en esta situación pero no acababa de caer, aunque se le ocurrió con qué empezar a probar.

Cogiendo otra espada para ocupar su mano libre, aprovechó la distracción del lenguado oscuro para lanzar un primer ataque con ambas espadas a la vez, en forma de cruz. Mientras estas heridas desaparecían Wuralásh se protegía bastante bien de los cortes que seguía mandándole Gamma, no contento con los dos primeros. Parecía que el oponente estaba bastante entrenado frente a cortes de cerca, siendo capaz de prever por dónde llegaría un corte según cómo había sido el anterior ataque de esa espada. Se defendía bastante bien con los huesos que sobresalían de sus antebrazos, como a Neil, aunque más largos y delgados. Parecía que se aburría.

En un descuido del alcoholizado cazarrecompensas, una patada del rival de medio lado, con sus musculosas piernas y sus enormes pies, lo había lanzado al otro lado de la gruta, golpeándolo contra la pared, pero éste había caído de pie sin problema, aunque no pudiera evitar mostrar una mueca de dolor.

Inspirando con fuerza, el espadachín estaba dispuesto a concentrar las fuerzas que le quedaban hasta que el mago abandonara la gesta interior que había provocado en él la asquerosa moral del enemigo.

Con una finta, clavándose los afilados huesos de los brazos del asqueroso peligro que se cernía sobre su reciente amiga Floda, para bloquear sus movimientos, aprovechó para lanzar un último ataque antes de su rival lo lanzase al suelo. En un hábil movimiento mil veces ensayado, la pared tras el hombre pez se tiñó con un pentáculo de sangre.

Aprovechando el espadachín la sorprendente facilidad con que había hecho este ataque que llevaba tiempo sin practicar, se soltó de los huesos del hombre pez por precaución antes de nada.

Lo más importante de esta táctica era la penetración: El dibujo se formaba porque las espadas atravesaban completamente el cuerpo del adversario. La forma de pentáculo era sólo una filigrana, casualmente era una forma fácil de recordar que permitía sincronización entre ambos brazos para que las espadas no chocaran, facilidad de giro entre las rectas...

Gamma abandonó esta reflexión para darse la vuelta, tumbado boca abajo conforme había caído al suelo, para descubrir cuáles habían sido los resultados.
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MensajeTema: Re: Bosque de Aridias   Dom Ene 23, 2011 4:38 pm

Efectivamente, las extremidades del hombre pez se habían separado de él conforme Gamma había hecho los cortes, en una macabra escena en la que éste no paraba de reir de manera compulsiva. Gamma debía rematarlo, pero iba contra sus principios atacar a alguien indefenso. Además, tenía curiosidad por saber de qué se reía. ¿Por qué no había puesto resistencia, como antes?

Algo fallaba. El pentáculo sangriento implicaba también la decapitación, y sin embargo...

Al darse la vuelta para volver a observar al hombre pez, como para cerciorarse de que no había herida alguna en el cuello, unas garras se clavaron en su torso. El rostro de Wuralásh estaba desencajado, con la lengua caída por un lado, sobre unos crecientes colmillos que llenaban su boca. Junto a su torso, Gamma podía ver una mano tan grande como su espalda, recorrida multitud de veces por venas y tendones a flor de piel, cuyo color era más oscuro aún que el del torso.

El ictiántropo permanecía erguido aún sin piernas, apoyado sobre una de sus desproporcionadas manos, que lo levantaba del suelo, mientras la otra había apretado a Gamma contra la pared que tenía tras de sí. El espadachín había soltado sus espadas al ser atravesado, más por sorpresa que por dolor. "Este es el fin", pensaba, mientras observaba a sus compañeros, atónitos durante estos hechos, cuando se fijó en que el enemigo movía la cabeza a un lado y a otro de un modo extraño, quizá como un loco. No parecía tener prisa por rematar al ex-asesino a sueldo.
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MensajeTema: Re: Bosque de Aridias   Jue Ene 19, 2012 12:01 pm

Gamma estaba a punto de perder la consciencia. Apenas podía notar las negras pupilas de su enemigo clavándose en él. Ni siquiera pudo notar cómo se cerraban conforme las suyas, mientras los presentes caían al suelo sin motivo aparente.
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