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 Mitología griega (2ª parte) Los dioses del Olimpo.

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Guillermo

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MensajeTema: Mitología griega (2ª parte) Los dioses del Olimpo.   Lun Ene 25, 2010 10:45 pm

Tras derrotar a los titanes, los dioses se alojaron en lo alto del monte Olimpo, en lujosos palacios dorados. Cada uno tenía su propio palacio, así que yo me imagino la cima del Olimpo como una pequeña ciudad de oro llena de resplandecientes edificios, todos con pinta de templo griego: con columnas, frontones triangulares, esculturas aladas flanqueando largas y retorcidas escaleras... Pues bien, en lo alto de aquella apegotonada y recargada ciudad de oro se encuentra el palacio más espectacular de todos, la sala del trono, el hogar de Zeus. Es allí donde los dioses se reúnen cada día para observar a los mortales en alta definición, a través de una pila de agua con aspecto de espejo.

Bajo todos esos palacios se extiende un interminable mar de blancas nubes, y da la sensación de que la cima del monte Olimpo fuera en realidad una isla en medio del cielo. A lo lejos, el sol nunca termina de asomar por encima de las nubes, y la morada de los dioses permanece cada día bajo una cálida luz rosada, como si siempre estuviera atardeciendo. Cualquiera querría vivir allí, ¿no?

Pues bien, al principio sólo había seis dioses: Zeus, Hades y Poseidón, y sus hermanas Hera, Deméter y Hestia. Conociendo la promiscuidad de los dioses, uno podría pensar que cada dios se lió con una diosa aunque fueran sus hermanas, pero no fue así. De hecho, parece que a Hades y Poseidón, por muy dioses que fueran, nunca les fue bien con las mujeres. Zeus sin embargo sí tuvo bastante éxito, porque llegó a acostarse con miles y miles de ellas. Ninfas, diosas, alguna titánide que otra, y hasta hombres. Lo que pasa es que seguramente violó a más de la mitad, pero aun así fue todo un ligón. Como iba diciendo, resulta que Hades y Poseidón eran más bien raritos. Poseidón se pasaba el día en su palacio submarino, y así cualquiera liga, y a Hades uno se lo encontraba siempre vagando por las oscuras cavernas del inframundo. Estaba tan unido a su reino subterráneo que el mismo infierno recibió su nombre: el Hades. Zeus, por el contrario, estaba siempre rodeado de chicas, tirándole los tejos a todas constantemente. Aun así se casó con Hera, no sabemos por qué, pues de todas las diosas, Hera era la que tenía más mala leche. Era bastante desagradable:

--¿Pero se puede saber de dónde vienes? ¡Ya te has manchado la túnica! ¡Si es que no se te puede dejar salir! Mañana vuelves al Olimpo a las ocho. ¡Che che che! No digas nada, tira pal palacio.

Puede que Hera consiguiera cazar a Zeus sólo porque éste tenía la fuerza de voluntad de un chipirón, y ella era muy persistente. A decir verdad, todos los dioses eran más bien unos críos. Jamás les habían llevado la contraria, y hacían a todas horas lo que querían, así que eran bastante infantiles y se enfurruñaban cada dos por tres. Es bastante comprensible.

El caso es que las cosa se quedaron así: Zeus se casó con Hera, aunque le puso los cuernos casi todos los días, pero bueno. Hades se pasaba los días en el inframundo, y Poseidón en el mar. Deméter bajaba cada día a los bosques y los valles a hacer crecer las flores, y Hestia se dedicaba con esmero a dejar el Olimpo presentable, manteniendo encendido el fuego de las antorchas y haciendo la limpieza. Era una diosa tan callada y humilde que en realidad de diosa tenía poco. No decía ni mu.

Con el tiempo, se les fueron uniendo los hijos de Zeus, procedentes de distintas madres. A continuación voy a hablar un poquito de ellos, aunque tampoco hay mucho que contar, ya que, como he dicho antes, los dioses solían ser bastante simples y caprichosos.

Afrodita era la diosa del deseo, más que del amor. Era guapísima, y estaba bastante buena, todo hay que decirlo. Era tan promiscua como Zeus, y al igual que su padre se acostó con mortales, dioses, y con cualquiera que le apeteciera, porque era tan atractiva que se ligaba a los hombres con una sola mirada.

Apolo y Artemisa eran mellizos. Muchos se han atrevido a decir que Artemisa era más masculina que Apolo, y claro, han acabado muy mal porque otra cosa no, pero los dioses se vengan cuando les insultan. Pero sí que es cierto que Apolo era un joven bello y delicado, músico y poeta, que se pasaba el día cantando y bailando con las musas, mientras que Artemisa, por el contrario, era una cazadora, dura y solitaria, que bajaba a la tierra para luchar contra terribles fierasa la luz de la luna, defendiendo la paz en los bosques.

Dioniso. Seguro que este tío se llevaba bien con Apolo, porque aunque no fuera tan sutil y artístico como él, era un dios que también se dedicaba enteramente al ocio. Siempre borracho, rodeado de mujeres y hombres con los que hacía de todo, era un fiestero bastante simplón. En eso se diferenciaba de Apolo. Estoy convencido de que Apolo intentaba hablar con él sobre filosofía, por ejemplo, y Dioniso no entendía una palabra. A él las cosas serias le resbalaban.

Ares fue el único olímpico nacido de Zeus y Hera, y heredó la mala leche de su madre y la arrogancia de su padre. No en vano, se convirtió en el dios de la guerra, un tío salvaje y maleducado que se lo pasaba muy bien matando en masa.

Hermes era el más listo de todos los dioses. Quizás menos sabio que Atenea, pero sí más astuto. Siempre me lo he imaginado bastante delgado, con una sonrisa guasona a todas horas y con sus famosas sandalias aladas puestas. Le pega bastante estar sentado de cualquier manera en las reuniones de los dioses, repantingado en su trono comiéndose una manzana mientras todos están tiesos y muy serios. Es un dios con sentido del humor, cruel como todos, pero por lo menos se toma las cosas con humor y no se suele enfadar mucho. Es él quien conduce el alma de las personas al Hades, y por tanto conoce nuestras penas bastante bien. Y es que fue precisamente él quien nos regaló la inteligencia, un don que a menudo se vuelve en contra de los mismos dioses, pero a él le da lo mismo. Él va a su bola, pero eso sí, se lleva muy bien con su padre, y suele serle muy leal.

Y por último, nació Atenea, mi diosa preferida. Y la de muchos. Su nacimiento fue extraño: en vez de nacer de su madre, nació de su padre, y además salió de su cerebro. Cuentan que nació completamente armada, pero a mí nunca me ha gustado esa versión. Como todos los dioses y todos los mortales, que en el fondo son iguales, Atenea nació siendo un bebé. Creció en el Olimpo, y fue curioseando hasta que se hizo mayor y pudo bajar a la tierra por sí sola. Allí estudió todas las ciencias junto a los mortales, y por eso se encariñó de nosotros. Sin embargo, corría por sus venas la sangre de Zeus, y nunca llegó a mezclarse del todo con nosotros . Era demasiado orgullosa. Aun así, si alguien ha ayudado a la humanidad, ésa ha sido Atenea.

Así fue que el Olimpo fue creciendo hasta albergar a trece dioses, con sus respectivos esclavos mortales, que no debieron ser pocos, y un gran séquito de dioses menores. Sin embargo, Deméter, la diosa de la primavera, se acabó cansando de tanta tontería. Se parecía a Hestia: no era tan inmadura como sus hermanos. Pero a diferencia de Hestia, ella se hacía oír, y un día abandonó el Olimpo para siempre. Ella quería estar en la tierra, junto a las plantas, junto a los seres vivos, no rodeada de esnobs inmortales. El Olimpo perdió pues a un miembro, pero ganó a otro, a Hefesto, que era hijo de Hera. Era hijo de Hera y sólo de Hera, pues ésta, muerta de celos, decidió mostrarle a Zeus que no le necesitaba, y le dio por tener un hijo por su cuenta. Pero algo le faltaba al pobre Hefesto, que salió demasiado feo y no parecía un dios. Así pues, su madre, no sin antes enseñárselo a Zeus para que viera que no le necesitaba (esto a Zeus le importó un pimiento), lo agarró con fuerza de una pierna y lo lanzó por uno de los balcones del Olimpo. Imaginaos la escena: vemos el Olimpo desde fuera, con el océano de nubes a sus pies y el sol del atardecer al fondo, y de repente un bebé sale volando por una ventana.

Hefesto cayó a la tierra a una velocidad increíble, y de haber sido mortal habría muerto, claro está, pero no lo era. No obstante, quedó hecho polvo, porque los dioses no podrán morir, pero son tan vulnerables como cualquier mortal. Es decir, que si se pinchan les duele, y Hefesto acabó espachurrado contra el suelo. Le encontró la ninfa Metis, la primera novia que tuvo Zeus (la que preparó la poción para que Cronos vomitara a los dioses), y como Metis era muy buena persona, curó a Hefesto y lo cuidó hasta que se hizo mayor. Supongo que usó las artes de las ninfas para que el bosque sanara al pequeño Hefesto, porque si no habría sido difícil recomponer un amasijo de carne pulverizada y huesos triturados. Al final, afortunadamente, Hefesto se recuperó del todo. Aunque eso sí, siguió siendo tan feo como antes, y la pierna por la que su madre le agarró se le quedó un poco deforme, de tal forma que cojeó para siempre.

Me gustaría hablar sobre la fealdad de Hefesto. Los dioses, por ser dioses, eran de por sí bastante guapos. Además, como tenían el don de la transformación, si les salía un grano podían hacer que desapareciera al instante. Si tenían la nariz torcida se la ponían bien, y si estaban tirillas se ponían cachas. Esto no lo cuenta ninguna historia, pero si podían transformarse en cualquier cosa, ¿por qué no iban a poder ponerse guapos? A lo que voy es que Hera, que estaba acostumbrada a ver niños monísimamente artificiales, vio a su pequeño Hefesto increíblemente horrible, pero yo creo que era más bien normalito. Acabó convirtiéndose en un tío de verdad, no en un dios metrosexual. Tenía imperfecciones, barba descuidada, y rasgos no del todo simétricos.

Pues bien, cuando creció, Hefesto trabajó en una fragua, junto a unos cíclopes, y forjó las armas y las armaduras más increíbles que uno pueda imaginar. Cuentan que, por criarse lejos del Olimpo, Hefesto era rudo y estúpido, pero me cuesta mucho imaginarme una armadura de oro y plata, repleta de hermosas filigranas e inscripciones, forjada por un palurdo. No, yo creo que Hefesto era callado y humilde, sí, pero era tan digno de ser un dios como los demás. Incluso más, porque que yo sepa, Hefesto no le ha hecho daño a nadie, mientras que todos los dioses han despellejado a alguien alguna vez, o le han transformado en algo terrible, o se han cargado a algún miembro de su familia. Hefesto sin embargo era un buen tío, y tuvo que aguantar las mofas de los dioses cuando de mayor le dejaron regresar al Olimpo.

Éste es el panteón griego, con dioses tontos y egoístas, pero tan poderosos que pudieron destruir a los terribles titanes sin demasiado esfuerzo. Vivían en palacios, comían manjares que un mortal sólo puede soñar, y yacían con quien les daba la gana. Eso era vivir a lo grande, y además lo harían para siempre. Nunca me han caído muy bien, la verdad.


Última edición por Guillermo el Mar Ene 26, 2010 5:40 pm, editado 1 vez
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Giorgo

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MensajeTema: Re: Mitología griega (2ª parte) Los dioses del Olimpo.   Mar Ene 26, 2010 1:09 am

Pobre Hefesto, por cierto, ¿es el el que le creo la armadura o algo asi a aquiles?, lo digo a bote pronto. Y yo de mayor quiero ser Zeus Twisted Evil
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Guillermo

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MensajeTema: Re: Mitología griega (2ª parte) Los dioses del Olimpo.   Mar Ene 26, 2010 2:12 am

Giorgo escribió:
Pobre Hefesto, por cierto, ¿es el el que le creo la armadura o algo asi a aquiles?, lo digo a bote pronto. Y yo de mayor quiero ser Zeus Twisted Evil

Pues no lo sé, pero seguramente sí.
Y yo preferiría ser Ares, que estaba todo el día dándole al tema con Afrodita. Jojojo.
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MensajeTema: Re: Mitología griega (2ª parte) Los dioses del Olimpo.   Mar Ene 26, 2010 2:26 am

me lo he pasado genial leyendo esta parte, esa forma de contar la mitología tan particular es muy atractiva, y hace que te rias y a la vez estes muy atento a lo que cuentas. Tío, eres la leche, en serio..
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Guillermo

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MensajeTema: Re: Mitología griega (2ª parte) Los dioses del Olimpo.   Mar Ene 26, 2010 4:31 am

Muchas gracias, de verdad, no estoy acostumbrado a tantos halagos. Embarassed
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Imanol
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MensajeTema: Re: Mitología griega (2ª parte) Los dioses del Olimpo.   Mar Ene 26, 2010 3:04 pm

Sabía que me encantaría. Soberbio, aún mejor que el anterior.

Yo me pido a Hades, hasta que tenga un hijo con Dioniso Laughing
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